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La Victoria de Acentejo es un municipio perteneciente a la provincia de Santa Cruz de Tenerife, en la isla de Tenerife

La capital municipal se localiza en el casco urbano de La Victoria de Acentejo,

La Victoria presenta un paisaje eminentemente rural, dedicado al cultivo del cereal, la viña y, en la parte baja del municipio, la platanera. Al igual que en el resto de la comarca, la producción vitivinícola es importante, destacando en su elaboración el vino tinto.

En abril de 2014 el municipio fue declarado Villa Histórica por el Gobierno de Canarias.

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La cultura es la sonrisa para todas las edades

La A.F.C Guayadeque germina con la necesidad de no ser un simple colectivo de folclore y cultural de Canarias, sino con el compromiso de una serie de personas que al formarla en los años setenta quisieron aportar si “granito de arena” al folclore canario. Fue fundada a través del A.P.A del C.E.I.P. Claudio de la Torre, y que hoy en día, está compuesta por más de sesenta personas de diferentes edades.
La Agrupación ha apostado desde el momento de su formación, hasta la actualidad, por el rescate y conservación de todas y cada una de nuestras tradiciones; abarcando desde un punto de vista musical como de baile.
Musicalmente poseen uno de los repertorios más amplios, tanto de su isla (Gran Canaria) como de todas las restantes del archipiélago.

Aquí dejamos una muestra de su paso por Cantares a la patrona 2018

Gracias amig@s  por  compartir  vuestra amistad

La historia… testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, testigo de la antigüedad.

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Ser guanche en la fiesta de Candelaria no es cosa de poca monta. Los guanches eran siempre del pueblo o de los pagos cercanos, y no todos podían aspirar a estos cargos honrosos. El rey guanche era un viejecito que venía desempeñando el cargo desde muy joven. Esta monarquía es también constitucional y hereditaria. Los guanches daban a la procesión el sello característico de isleñismo. Eran hombres altos en su mayoría e iban cubiertos de zaleas, en pleno mes de agosto, y portando una larga pértiga que les servía para dar fantásticos saltos sobre la arena. Sus silbidos se destacaban entre los cantos y las músicas y los rumores profundos del oleaje.
Los guanches, salvo alguno que lo hacía por promesa, cobraban su jornal. Y bien merecido que se lo tenían. Dos pesetas o medio duro percibía cada enzaleado por sus saltos, sus silbidos y su intervención en la ceremonia. Porque la ceremonia de los guanches es el espectáculo mejor de la fiesta.

Colaboración en textos cedidos Nijota. “Romerías tinerfeñas / Aspectos típicos de la fiesta de Candelaria”. La Prensa, miércoles 15 de agosto de 1934

 

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